[vc_row][vc_column][vc_column_text]
A veces nos pasa que estamos escuchando a alguien y es verdad que queremos escuchar a esa persona pero también es verdad que mientras escuchamos sentimos cierta inquietud o impaciencia por que acabe ya.
¿Será para poder hablar yo?
¿Me pasa cuando hablamos de cosas que yo ya sé o que no considero interesantes por cualquier motivo, o me pasa siempre?
¿Me entero de verdad de lo que quiere comunicarme esa persona o me pierdo la mitad pensando qué voy a decir yo?
Tenemos cierta impaciencia por hablar nosotras, por ocupar un espacio y dejarnos ver. Si no lo podemos hacer nos sentimos mal, invisibles, inexistentes, irrelevantes, nos quedamos muy frustradas. Y algunas necesitamos hacerlo en grandes cantidades, pero a veces no nos lo permitimos.
Juzgamos y nos da mucha rabia esa gente protagonista que ocupa mucho espacio y parece que nosotras también lo necesitamos, pero no nos lo permitimos.
¿Debería permitírmelo o debería trabajar más en la dirección de intentar no necesitarlo? Tan pronto escribo la pregunta me queda clara la respuesta.
No tengo que esforzarme por cambiar, porque cuando lucho contra algo lo hago más fuerte.
Creo que la salud pasa por dejarnos experimentar esa necesidad de tener atención y ver qué nos trae y para qué la necesitamos. Puede que una vez que nos lo permitamos, esta necesidad haya cumplido su misión y se pueda marchar, o quizás no…
[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]






